26 ene 2011

Traducción libre con final similar 1

(del cuento "Coincidenze", incluído en el libro "L'Ultima Lacrima", de Stefano Benni.)

Había, en orden, una ciudad, un puente blanco y una tarde lluviosa. De un lado del puente avanzaba un hombre con paraguas y sobretodo. Del otro lado una mujer con sobretodo y paraguas. Exactamente en el medio del puente, ahí donde dos leones de piedra se miraban a la cara desde hace ciento cincuenta años, el hombre y la mujer frenaron, mirándose fijamente. Entonces, él habló:

–Gentil señorita, aunque no la conozco, permítame dirigirle la palabra para señalarle una extraña coincidencia: este mes, si no me equivoco, es la decimoquinta vez que nos encontramos exactamente en este punto.
–No se equivoca, cortés señor. Hoy es la decimoquinta vez.
–Permítame también indicarle que todas las veces tenemos bajo el brazo un libro del mismo autor.
–Sí, me di cuenta: es mi autor preferido, y también el suyo, presumo.
–Es así. Además permítame señalarle que cada vez que usted me encuentra, se ruboriza violentamente, y por alguna extraña coincidencia, la misma cosa me sucede también a mí.
–También yo lo había notado. Podría agregar que en usted asoma una leve sonrisa y, sorprendentemente, yo también lo hago.
–Es realmente increíble: es más, tengo la impresión de que mi corazón late más fuerte cada vez.
–E realmente singular, señor, es así también para mí, y además me tiemblan las manos.
–Es una serie de coincidencias realmente fuera de lo común. Agregaré también que, luego de encontrarla, tengo por algunas horas una sensación extraña y agradable...
–¿Quizás la sensación de no tener peso, de caminar sobre una nube y de ver las cosas de un color más vivo?
–Usted ha descrito exactamente mi estado de ánimo. Y en este estado de ánimo, me pongo a fantasear...
–¡Otra coincidencia! También yo sueño que usted está a un paso de mí, justamente en este lugar del puente, y agarra mis manos entre las suyas...
–Exactamente. En ese preciso momento, del río se siente sonar una sirena del bote que llaman “el bote del amor”.
–¡Su fantasía es increíblemente igual a la mía! En ella, luego de aquel sonido un poco melancólico, no se por qué, yo apoyo mi cabeza sobre su hombro.
–Y yo le acaricio el pelo. Por hacerlo, se me cae el paraguas. Me agacho a agarrarlo, usted también y...
–Y encontrándonos de repente cara a cara nos damos un largo beso apasionado, y mientras pasa un hombre en bicicleta que dice...
–...benditos ustedes...


Silencio. Los ojos de él brillaban, lo mismo los de ella. En la lejanía, se escuchaba la melancólica sirena de un bote que se acercaba. Luego, él dice:

–Yo creo, señorita, que una serie de coincidencias así de impresionante no es casualidad.
–No lo creo yo tampoco, señor.
–Quiero decir, no se trata de algo en particular, sino de una larga secuencia de situaciones particulares. La razón puede ser una sola.
–Cierto, no pueden ser otras.
–La razón es –dice el hombre suspirando– que hay en la vida secuencias bizarras, misteriosas consonancias, señas reveladoras de las cuales apenas vislumbramos el significado, pero de las cuales no poseemos la llave.
–Igualmente –suspiró la señorita–, se necesitaría ser medium, o adivino, o quizás experto de alguna disciplina esotérica para lograr explicar los extraños indicios del destino que cotidianamente resuenan en nuestra vida.
–De cualquier manera lo que nos ha ocurrido es realmente singular.
–Una serie de impresionantes coincidencias, imposible negarlo.
–Quizás un día habrá una ciencia capaz de descifrar todo esto. Mientras tanto le pido disculpas por la interrupción.
–Ninguna interrupción, todo lo contrario: ha sido un placer.
–Hasta luego, gentil señorita.
–Hasta luego, cortés señor.


Y se fueron a buen paso, cada uno por su camino.

3 comentarios:

  1. Me hizo acordar mucho a lo que trabajamos en teatro... Se te ocurrio pasarselo a vale?

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  2. no, no se me había ocurrido, y además no tenía la traducción hecha, así que tampoco lo hubiera tenido en cuenta... tendría que mostrárselo, en algún momento

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  3. ey! sí, chicas está emparentadísimo con la escena del puente! y el reencuentro helmereguilda-Roberto.
    Que encuentro arte y que final científico tiene.Me encantó y también bronca la solemnidad razón-cotidiano-absurda.
    las quiero mucho
    vale

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