28 jul 2011

Números primos

de "La soledad de los números primos", de Paolo Giordano

"Los números primos sólo son exactamente divisibles por 1 y por sí mismos. Ocupan su sitio en la infinita serie de los números naturales y están, como todos los demás, emparedados entre otros dos números, aunque ellos más separados entre sí. Son números solitarios, sospechosos, y por eso encantaban a Mattia, que unas veces pensaba que en esa serie figuraban por error, como perlas ensartadas en un collar, y otras veces que también ellos querrían ser como los demás, números normales y corrientes, y que por alguna razón no podían. Esto último lo pensaba sobre todo por la noche, en ese estado previo al sueño en que la mente produce mil imágenes caóticas y es demasiado débil para engañarse a sí misma.

En primer curso de la universidad había estudiado ciertos números primos más especiales que el resto, y a los que los matemáticos llaman primos gemelos: son parejas de primos sucesivos, o mejor, casi sucesivos, ya que entre ellos siempre hay un número par que les impide ir realmente unidos, como el 11 y el 13, el 17 y el 19, el 41 y el 43. Si se tiene paciencia y se sigue contando, se descubre que dichas parejas aparecen cada vez con menos frecuencia. Lo que encontramos son números primos aislados, como perdidos en ese espacio silencioso y rítmico hecho de cifras, y uno tiene la angustiosa sensación de que las parejas halladas anteriormente no son sino hechos fortuitos, y que el verdadero destino de los números primos es quedarse solos. Pero cuando, ya cansados de contar, nos disponemos a dejarlo, topamos de pronto con otros dos gemelos estrechamente unidos. Es convencimiento general entre los matemáticos que, por muy atrás que quede la última pareja, siempre acabará apareciendo otra, aunque hasta ese momento nadie pueda predecir dónde.

Mattia pensaba que él y Alice eran eso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos. A ella no se lo había dicho."

25 jul 2011

Carta a Julio

(siguiendo la línea de textos sin corregir/retocar)

Encontrarme así en(tre) tus palabras, cómo pudiste haberme escrito así (porque sí, escribiste sobre mí, me pusiste en palabras, me escribiste) antes de que yo existiera, si todo sucedió tantos años después de que murieras [...] de la sensación de que todo estaba dispuesto para ser de una manera, pero solo podría haber sido como fue (no siempre dos más dos son cuatro), cómo ibas a saber que encontré a mi Susana y reencontré a Anabel, en donde siempre, mientras Susana engañaba y dormitaba, y me di cuenta de que ya no era él, o sí, que era el mismo tan diferente, que no era del que me había enamorado, pero recordaba, y la marihuana y el pasto y el chocolate y todo lo demás vino solo, ese él que había reemplazado al él que era cuando yo lo conocí.

Esas cosas eran los únicos vestigios de su yo pasado, o quizás la distinta era yo, cómo ibas a saber todo eso si estás muerto a medida que van sucediendo, por qué creíste (acertadamente) que tenías que traducir ese fragmento de Derrida, cómo sabías que lo que yo sentía no era ni digno de llamarse sentimiento, que ya no hay más amor ni por la cosa, ni por su existencia, ni por la mía, ni el objeto ni el sujeto, sabiendo que está vivo y estoy viva pero nada más queda, e igual todavía es digno de mención, todavía se puede describir con palabras (claramente yo no las encontré, más bien las encontré en una página adentro de un libro que hablaba sobre Anabeles y Susanas y citaba a Derrida).

[...]

Cómo ibas a saber que el mar llegó tarde, que realmente se nos escapó el barco, y años después yo llegué temprano, y que ahora, que por primera vez llegamos los dos al mismo tiempo (aunque no hayamos sido los mismos dos siempre) no siento lo que sentía, me falta encontrarme en algún rincón entre tus palabras, para saber cómo va a terminar todo esto.


[...]

Cómo ibas a saber, y sin embargo sabías, y sabías bien, sabías acertado, sabías con palabras justas, sabías detalladamente. Lo único que quizás no sabias es que un día iba a estar escribiendote, al más allá, sintiendolo más acá, como una burda copia de tus palabras, o quizás sí lo sabías y no dejaste pista alguna, y te estarás riendo de mí, allá arriba o allá abajo, o quizás está por ahí, en alguna parte, esa pista que hoy no encuentro pero quien sabe si algún día sí.

16 jul 2011

Pequeñas cosas VIII

Cuando de tan tarde es temprano, un beso "de desayuno" (como diría René).

12 jul 2011

Lo que salga II

Al lector invisible, y su reemplazo


Querido,

Está todo igual que siempre, aunque todo haya cambiado. Hay tantas novedades, y tan poco para contar.... Está todo tan lleno de puntos y aparte, que solo atino a escribirte un par de palabras sobre un “descubrimiento” reciente, de hace un par de días, que ya tiene como dos años.

Quería contarte que descubrí a un niño... Un niño pequeño, de ojos grandes, que todo lo mira asombrado. Es reservado y piensa mucho más de lo que dice, piensa mucho más de lo que puede entender. Su mente es de superficie compleja, y su centro es simple. No sabe siempre qué siente, sino que se deja llevar, y se conforma con poco, lo simple lo deja insatisfecho, pero lo hace feliz. Pocas veces está enojado, o triste, y jamás lo vas a saber. Simplemente existe; existe y disfruta lo que tiene, lo que hay, vive el momento, y no tiene rencor, y tiene una memoria muy detallista, y sonríe, y piensa. Y toca sin tocar, y mira sin ver, pero ve más allá. Y quiere lo que todos quieren, pero lo que él solo quiere. Y quiere como la sociedad, y quiere como estereotipo, y quiere en contra de todo eso, y lucha en su interior, y hace lo que tiene que hacer, y hace lo que quiere, hace lo que el cuerpo le pide, y lo que el amor le sugiere, lo que los demás niños creen correcto, y lo que nadie le pide que haga. Ama con pasión, y se está descubriendo a sí mismo. Quiere gritar a los aires que nada le importa, y tiene sus tabúes. Quiere sentir más de lo que siente, pero se conforma. Quiere decir más de lo que dice, y no tiene qué. Tiene una inocencia salida de otro planeta, y está lleno de clichés y estereotipos tan propios de éste. No ambiciona, pero sueña los sueños ajenos. No pregunta más de lo que necesita, y tiene una curiosidad infinita, con un límite claro. Hace lo que le dicen, y lo que quiere. Hace lo que le dicen porque quiere. Cree que quiere lo que le dicen. Tiene una visión propia, y a veces la reemplaza por una ajena adoptada como suya. Tiene principios, pero tiene repuestos. Desea hacer feliz al otro, y sabe cómo pero se olvida cuándo. Alcanza, sobra, y falta. Está seguro y desconfía. Se tiene confianza cuando está seguro, pero duda cuando tiene todo al alcance de la mano. Completa y llena todos los espacios vacantes, como un líquido espeso, tibio y dulce, pero deja siempre una sensación de vacío, ganas de más. Es duro por fuera, y blando por dentro. Es blando por fuera, y duro por dentro. Es uno, y es dos, y es medio. No necesita nada más, y busca un complemento. No pide nada, y da todo. Tiene un egoísmo altruista. Es tan falto de experiencia, que está preparado para salir al mundo ya.

Y uno siente que tiene que educarlo, y dejarlo ser; encontrarlo, y alejarse de él. Uno siente vergüenza de abrazarlo, de lo maduro que es, a pesar de sus cinco años. Y uno quiere enojarse y enfrentarlo, pero se ablanda al verlo, a pesar de su mayoría de edad.

Realmente no puedo esperar a que lo conozcas, a veces creo que solo llegó a mí porque vos te fuiste; quizás es el destino, quizás una causalidad, quizás es una compensación geográfica, quizás una casualidad, quizás es una demostración de lo pequeño que es el mundo.

Espero que estés bien y espero alguna línea tuya pronto. Te quiere,

4 jul 2011

Últimas anotaciones - sueños

(no merecen continuación o reescritura)

"carpeta rosa, sentimentaloide, revista del corazón. pelo rapado, cigarrillo prendido, camiseta blanca sin mangas. Gana dinero suficiente como para vivir de eso. Es el objeto de cientos de amores platónicos"


"- me explicás la narradora de 'pequeñas cosas'? no la entiendo, me pone nerviosa!"


"totalmente vestido de negro, la cara siempre a oscuras, siempre en otra habitación de la casa, acecha, grito desesperadamente insultos y groserías, y me desespera la incertidumbre"


"guerra - los reclutaron. esperan, vestidos de verde militar, con cascos en las cabezas, sentados en el piso, al lado de la escalera mecánica. saben que los otros están abajo, se preguntan por el destino de sus hermanas. los obligan a pasar la noche ahí, sin más explicaciones, y se duermen sentados, de la mano, ella llorando con la cara contra la espalda de él"