26 feb 2011

XXI

cosas que ya no podemos hacer en este nuevo siglo: fundar ciudades

24 feb 2011

(mayoresprohibidosrecuerdospasadosinalcanzableseinfantiles)

Señor bajista con auriculares, ¿por qué no me regala una noche sin luna de su más amplio repertorio a la luz del monitor, con la cabeza en el balcón y los pies en la cama, con las zapatillas-no-se-atan-con-doble-nudo a un costado y el viento frío rozándome las pestañas?

(perhaps, perhaps, perhaps)

19 feb 2011

(en el) Vacío

(http://www.musicalizate.com//audios/7199/fixing-a-hole.html)

Sentada al borde de la ventana, leyendo, los pies desnudos colgando en el vacío, sintiendo en el cuerpo el delicado balance entre aire frío y el calor del sol. Entre las manos, un libro abierto de Peter Handke, quien escribe

Mirar al cielo, ahí pasan las nubes, y pensar: "No, nunca voy a suicidarme".

Qué paradoja, a 24 metros del suelo, pensar en lo hermoso que es vivir.

Bonito descubrimiento

http://www.cosasloquitas.blogspot.com/

18 feb 2011

¿Por qué...

...los niños aprenden antes "o juremos con gloria morir" que "all you need is love"?
(simplemente una cuestión ideológica)

You and the night and the music

http://www.goear.com/listen/75d26c3/you-and-the-night-and-the-music-jamie-cullum

You and the night and the music
Fill me with flaming desire
Setting my being completely on fire
You and the night and the music
Thrill me but will we be one
After the night and the music are done?

Until the pale light of dawn and in daylight
Hearts will be throbbing guitars
Morning will come without warning and take away the stars
If we must live for the moment
Love til the moment is through
After the night and the music die
Will I have you?

17 feb 2011

Miedo

Tengo miedo de descubrir que mis expresiones literarias sean tan burdas como sus "hace seis meses que no beso a un hombre" y "mi gato come aceitunas negras", y no querer escribir nunca más.

15 feb 2011

Pasado

Suspiro. Lucho contra el pasado. Intento dejarlo atrás pero insiste en volver una y otra vez, como sea, a través de charlas atrasadas desde nortes veraniegos, llamadas involuntarias, reencuentros que resumen años en una charla de café, reconciliaciones fallidas, distancias que nos hacen casi hermanos.
En cuanto puedo olvidar, regresan. Regresan todos, uno por uno, cada uno en su robado momento, a su manera, durando lo que tienen que durar, pero aparecen, siguen apareciendo, casi sin darme cuenta. Y de repente mi vida se ve invadida por historias viejas, recuerdos, anécdotas, miles de cosas que deberían haber sido olvidadas no sólo por mí, sino por el mundo entero. No debería haber rastro de todas esas cosas, y sin embargo lo hay. ¿Quién les da derecho a ocupar así a una persona nueva, completamente distinta?
Ahora que el león volvió, acechó prudentemente, y cuando vio el momento oportuno, dio el zarpazo, yo corro. Corro y corro, incluso cuando no hay por qué correr, cuando debería haberme alejado mucho antes, cuando debería haber dejado en claro que no soy presa. Pero sigo corriendo, nada me obliga a alejarme, pero me hace sentir bien. Me libero. No hay pasado en la lluvia.

14 feb 2011

La vela


La fábula del gato y el ratón

El ratón se acerca. Iluso, piensa el gato, es demasiado pequeño, vamos a intentar portarnos bien. Pero su naturaleza puede más, lo supera, y se deja llevar por sus instintos. Se hace amigo del ratón, ocultando en lo más hondo sus verdaderas intenciones, el ratón no se da cuenta de nada, incluso parece más juguetón que su nuevo amigo. El gato comienza a acercarse, despacito, lo toca, lo mira, lo mueve, lo acaricia, lo hace bailar, se acerca más, abre la boca; el ratón, confiado en su buena suerte, da el paso fatal... y el gato, movido por una compasión que nunca antes había sentido, cierra la boca. Se frena. No puede comerse al ratón. Lo ve tan pequeño, tan indefenso, tan puro... ¿Es que no se dio cuenta? ¿Es que no vio a la muerte acercarse? ¿Cuál es la gracia de jugar sin que el contrincante conozca las reglas del juego? Decide esperar. Se aleja.
Y en ese momento, justo ahí, cuando menos se lo espera, cuando no lo ve simplemente porque no está mirando, el universo gira, cual reloj de arena. Media vuelta. Nada mágico ocurre, los planetas no dejan de orbitar alrededor del sol, el tiempo no va hacia atrás; el gato no se da cuenta, y probablemente el ratón tampoco. Pero cada acción tiene su reacción, y el gato vuelve a la carga, decidido, después de largo tiempo de reflexión, a dejarse llevar por sus instintos; al fin y al cabo, ¿qué importa si el ratón está indefenso, qué importa si es pequeño y puro? Es su destino y está bien así. Se acerca. Iluso, piensa, vamos a intentar que no sufra demasiado, tampoco merece una muerte indigna. Al acercarse, lo ve diferente, aunque no puede precisar con exactitud cuál es el cambio. Lo nota a la defensiva, más audaz, más agresivo. No debería haber esperado tanto, piensa, quizás esto me juegue en contra. No, es un ratón, es su destino, y está bien así. Se acerca aún más. El ratón sonríe ¿con malicia? ¿Tanto ha cambiado, en tan poco tiempo? ¿Podrá engatusarlo igual? Se acerca aún más, con confianza, y comienzan a tocarse, a mirarse, a moverse, a acariciarse, a bailar. Es todo tan sutil... Abre la boca. Y grita. No hay mordisco, no siente desgarrarse el cuerpo ajeno en su boca, no hay placer, ni carne, simplemente grita. Y siente miedo. De repente es todo tan claro. En un instante ve claramente el cambio del ratón, su propio tamaño, el giro del universo... y que va a ser comido.


13/2, 6:30 am


("Quién hubiera dicho. El cazador es cazado, el gato juega con el ratón pero se da vuelta el universo y el roedor se ríe, sarcástico, y mira al gato empequeñecerse hasta ser del tamaño adecuado para ser comido. Cuándo va a aprender el gato que todo es cíclico, que el karma parece existir..."

12/2, medianoche)

11 feb 2011

Luz

19:43. 23º. Nublado, pero no llueve. No hay razón alguna para que se corte la luz... pero se corta. Se apaga la computadora, Syd Barrett se calla de golpe, todo queda a media luz. Nada se ve definido, hay luz pero no se ve. Sin pensar, atino a prender la luz, pero a medio camino me doy cuenta de lo incoherente de la acción. Me levanto de la silla para desconectar la tv, apagar la zapatilla que abarca los cables de la pc, el monitor, el amplificador, el equipo de música. No puedo hacer el reclamo a Edenor, porque el teléfono es inalámbrico. No puedo usar el ascensor, y si dentro de unas horas seguimos así, tampoco voy a tener agua. Hay que intentar no abrir la heladera, para que no pierda frío. Ni pensar en cargar el celular, y menos mal que no hace calor porque no se podrían prender ventiladores ni aires acondicionados.
Hago la lista y me doy cuenta de que de lo que utilizo a diario, básicamente no falta nada. Y eso me hace pensar en lo que dependo de la electricidad, cuántas cosas que no suelo pensar que tienen algo en común, de repente vienen de la mano, unidas sutilmente, sin hacer alarde por la electricidad. Sigo divagando y pienso en lo dependiente que soy de la forma de vida actual, "moderna", de lo que me atrae, succiona y hunde, sin darme cuenta. Qué pocos momentos del día le dedico a las cosas que nada tienen que ver con esto. Hasta cuando escribo, generalmente uso una computadora (y lo mismo cuando publique esto, sin internet, cables y enchufes no podría hacerlo). ¿Cómo puede algo tan sigilosamente llevarnos a su dependencia total?
Cada vez veo menos. Son las 20:13 y sigo escribiendo, pero con esfuerzo. Pienso en mi canario, que en cuanto se oscurece, esconde su cabeza y se duerme. Y me invade una paz comparable a la de las vacaciones, la sensacion (bastante literal, si uno piensa en el teléfono, en internet, la televisión, etc.) de estar desconectada del mundo, de estar fuera de todo. Es tan pacífico, es una maravilla, mirar por la ventana y darse el lujo, escaso en esta época de corridas constantes y rutina extenuante, de disfrutar de la soledad, el silencio, aunque sea sólo hasta que vuelva la luz.

(dedicado a Lu, el otro medio sol :D, aunque no tenga nada que ver con ella jaja)

10 feb 2011

Take It Back

Take it back
Oh take it back
I don’t want your lovin’ anymore
Let me live
Oh let me live
It’s not you who I sing for
So don’t sit next to me
Sit by yourself…

I don’t want to wonder
Whether you love me
I don’t want to wonder
Whether you care
So don’t try to woo me
Don’t try to fool me
Oh, I know all of your tricks
It’s the possibility of staying in my corner

(She & Him, Volume One)
http://www.youtube.com/watch?v=2d5me49JMU0

9 feb 2011

Pequeñas cosas

(llegamos a los diez items... así que la lista "pequeñas cosas" se ganó una entrada propia)

el aire de la mañana
el centro, de noche
el olor de un libro nuevo

una cámara desenfocada y luces de neón
soñar despierto
pelar una palta
jugar al chinchón con mi abuelo
bailar rock descalzo
un café de Volturno
chocolate

8 feb 2011

Porque NO puede faltar música...

primera vez que veo el video :P

I'd rather dance with you than talk with you,
so why don't we just move into the other room?
There's space for us to shake,
and 'hey, I like this tune'.

Even if I could hear what you said,
I doubt my reply would be interesting for you to hear.
Because I haven't read a single book all year,
and the only film I saw, I didn't like it at all.

I'd rather dance, I'd rather dance than talk with you

The music's too loud
and the noise from the crowd
increases the chance of misinterpretation.

So let your hips do the talking.
I'll make you laugh by acting like the guy who sings,
and you'll make me smile by really
Getting into the swing.


7 feb 2011

Vuelta al Salón

Sábado a la noche.
Volver.
Volver y darme cuenta, diez minutos después de haber entrado, que no me había acordado.
Que no había pensado.

Y me sorprendo.
No hay más recuerdos visibles en ninguna de esas habitaciones, sentados en las banquetas altas, o apoyados contra la columna, o la pared del baño.
Llegar y simplemente estar, estar parada, sentada, con otras personas, otro día de la semana.
Sin mirar, expectante, sin buscar la llegada de nadie, sin estar nerviosa, sin tener que cumplir ninguna expectativa, sin tener que quedar bien, muchos meses después.
Estar parada ahí, riéndome, charlando, esperando ver a una banda tocar, sólo eso.
Me doy cuenta de que ahora elijo recordar, nada de mí me obliga.
Hoy el lugar me pertenece, es mío.
Hoy el instrumento significa un chico con auriculares y remera rayada al que esperamos ver tocar, significa un amigo lejano, significa un extranjero, significa otra Lucía, una anterior, y sólo eso.
Él, guitarra en mano, cuenta que ahí fue el primer recital de Superchería, y yo pienso que un "primer" nuestro también quedó encerrado en el Salón; miro para arriba, y pienso que en el depósito del primer piso se juntan los "primeros", fundiéndose unos con otros, formando parte del colectivo de "primeros" pasados de vaya uno a saber cuántas personas.
El lugar deja de significar "vos", las cosas dejan de significar "vos", y ahí es cuando me doy cuenta de que el tiempo pasó, todo está igual pero las cosas cambiaron, yo cambié, y se me escapa una sonrisa.
Me alegra el haber podido seguir, quizás gracias a un cambio de perspectiva, a un noviembre de madrugada, a otras preocupaciones, a otros "él" lejanos.

Pero por sobre todo, me alegra darme cuenta de que sucedió tan naturalmente.
Ahora "recordar" significa verme desde otra posición, tomando distancia, así como un adulto mira a un niño jugar, y sonríe, y ve pasado.
Hasta que llegue otro sábado, otro bar, e "improvisamente"...


4 feb 2011

En la cola del banco

Banco porteño, señor alemán a la vista; quizás llegado de pequeño a la Argentina, quizás hijo de germanos, quizás simplemente rubio. Quién sabe cual es su historia. Discute vehementemente de política con el señor que lo sucede en la cola. Con ojos azules, de mirada inquieta y viva, de cuerpo fibroso, flaco, levemente encorvado, escupe cual ametralladora datos precisos salidos probablemente de alguna encuesta o diario de preferencia con voz alta, segura, clara, ligeramente aguda para un hombre. Su pelo rubio mezclado con canas, parece indignado al igual que su portador por los porcentajes que representa la capital con respecto al país en materia de votos, de ideología, de vaya uno a saber qué. "Mire a Alfonsín, padre e hijo, gente decente, pero pichón, si llega a asumir qué va a hacer?". Apunta sus mocasines marrones hacia adelante para incluir a una señora (que reza todas las noches, según su testimonio, para que no gane cierto candidato) a la conversación.

El señor alemán tiene camisa a rayas, corbata al tono, diario en la mano y paraguas bajo el brazo, con una mezcla visual de importante señor inglés (no se sabe por qué inglés, si en realidad parece del viejo continente) y empleado de algún banco, igual al que lo abriga de la llovizna mientras hace la cola para pagar sus cuentas en esa mañana de fines de enero. Al escucharlo parece un digno argentino entusiasta político, anti-oficialista, en desacuerdo con los extremos más conservadores y con poca fe en el resto de los partidos. Si uno lo mira, parece un actor nórdico con su voz doblada con precisión, protagonista de algún film barato. Sus rasgos sajones se contradicen con la efervescencia latina de sus palabras. No se sabe ni de dónde viene, ni para dónde va. No se sabe a quién va a votar, ni de dónde saca los datos con los que predica. No se sabe si realmente el señor alemán es alemán. Quién sabe cual es su historia.

"Gracias, muchas gracias, que tengas un buen día. Hasta luego, ¡que las cosas mejoren!"

2 feb 2011

There's a boy who fell in love one day...

linda manera de empezar febrero :)

1 feb 2011

Pequeños horrores cotidianos

las manchas de grasitud que dejan los dedos en las hojas brillosas de los libritos que vienen con los cds

las faltas de ortografía

"vistes", "kiojko", "no me molestés", y otros modismos argentinos

los títulos de películas mal traducidos

los libros, películas y cds no ordenados alfabéticamente y/o cronológicamente

escribir recordatorios ayuda-memorias y olvidarme de usarlos

una cámara (la mía) que no hace foco cuando es necesario

Arjona y su burda lírica de la vida cotidiana en el pasillo del supermercado

la amnesia pasajera que me invade ante preguntas urgentes del estilo de "para dónde queda la calle...?"

recordar perfectamente dónde queda esa calle cinco minutos después

el polvo

encontrar la respuesta a una pregunta sólo cuando (después de pensarlo 800 veces y como último recurso) la formulo en voz alta