28 ene 2011

Ocho meses atrás

Duele en el momento en que vuelve a ser real; incluso, por un instante, cuando intenta [materializarse] volver-a-ser a través de la imaginación. Duele cuando trae las sensaciones (o un recuerdo de ellas) idénticas, palpables, que se sienten, se huelen, de todos esos momentos, frases, movimientos, miradas (me estoy poniendo cursi, pero hay otra manera de (d)escribirlo?), palabras, respiraciones (no suspiros, respiraciones), olores, que te hacen creer, por un segundo, que estás ahí (lo estás viendo, oliendo, atrapando con cada una de tus células, puestas al máximo para captar todo), que todo sucede otra vez. Pero claro, es imposible, no se pueden vivir las cosas dos veces, todo de nuevo, por más real que parezca sigue siendo una fantasía.

A pesar de lo que Cortázar diga, duele menos a medida que no hay recuerdos, que desaparecen, que la memoria atenúa y hace difusos todos los detalles que intenté guardar para siempre, que capté con todo de mí con tal intensidad que incluso en ese momento dolía, porque para qué intentar grabarlos a fuego si no existe la posibilidad de perderlo todo? Y sé que, como todo, como siempre, va a llegar el momento en que, por pura casualidad, llegue uno de esos detalles tan anhelados en su momento, a golpearme fuerte, probándome, preguntándome [de mala manera] insolentemente, provocativamente, si estoy lista para dejar ir, o si todavía siento el peso del mundo (de ese mundo, de nuestro mundo) encima mío cada vez que aparece. Pero el tiempo "cura", borra, arrastra con fuerza, lentamente, ayuda a superar, a eliminar el arrepentimiento de lo (no) hecho; siempre hay otras oportunidades. Intento convencerme de que todo tiene su porqué, por algo las cosas no pasan (hay que darse otra oportunidad).

(imaginarse si se está desprevenido!)


mayo 2010

3 comentarios:

  1. belgrano y recoleta tienen eso para mí...
    un potencial peligro de recrear y re-sentir ese mundo, en el que hoy no me veo incluido, sino a otro yo tan distinto a mi, pero que sigue siendo una parte mía de todos modos...

    ResponderEliminar
  2. Una vez (o varias) senti algo parecido, si es que te comprendi. Si se me permite te voy a comentar con lo que escribi aquella vez:

    "Siento que intento desesperadamente manotear algo que ya no existe. Miro atrás y veo todo eso que existió, pero no es más que humo, recuerdos. Cuando intento acercarme se desvanece y quedo sola en medio de una lugar vacío. Pero del peor vacío, de ese que antes fue algo, y ahora duele más por contraste. ¿Cómo hago ahora? Se que no queda más que seguir, pero escenas del pasado aparecen una y otra vez, con la sola intención de burlarse de mí. Intento ignorarlas, pero insisten, insisten, insisten hasta que resignada me acerco, y cuando ya estoy ahí, se esfuman. Cínica, íronicamente desaparecen demostrandome cruelmente que una vez más cometí el error de intentar volver.
    A veces cuesta entender que aquello que en un momento fue la verdad más intensa y real, hoy no tiene valor alguno. Y aquello que sentimos con tanta pasión es hoy algo inaccesible, inentendible, irreal. Pero fue tan real, fue tan tangible, tan verdadero en ese momento, y hoy no es más que humo. Y entonces comienzo a dudar si no fue siempre humo, porque un cambio tan drástico en tan poco tiempo no parece posible. ¿Dónde quedan todos esos sentimientos a los que ya no podemos volver? ¿Ya no existen, más que en forma de humo cruel e irónico?"


    Me parece que este es un poco mas tortuoso...

    ResponderEliminar
  3. es exactamente eso, lo que dicen los dos... somos nosotros intentando volver a un lugar por donde ya pasamos, ser nuestros yo pasados, o viendo lo que fuimos en algú momento. y no tiene sentido. dicen que cada 7 años todas las células de nuestro cuerpo se regeneran, osea que no somos los mismos. así que por qué no pensar que también lo hacen nuestros pensamientos, acciones, o maneras de ver las cosas?

    ResponderEliminar