Al lector invisible, y su reemplazo
Querido,
Está todo igual que siempre, aunque todo haya cambiado. Hay tantas novedades, y tan poco para contar.... Está todo tan lleno de puntos y aparte, que solo atino a escribirte un par de palabras sobre un “descubrimiento” reciente, de hace un par de días, que ya tiene como dos años.
Quería contarte que descubrí a un niño... Un niño pequeño, de ojos grandes, que todo lo mira asombrado. Es reservado y piensa mucho más de lo que dice, piensa mucho más de lo que puede entender. Su mente es de superficie compleja, y su centro es simple. No sabe siempre qué siente, sino que se deja llevar, y se conforma con poco, lo simple lo deja insatisfecho, pero lo hace feliz. Pocas veces está enojado, o triste, y jamás lo vas a saber. Simplemente existe; existe y disfruta lo que tiene, lo que hay, vive el momento, y no tiene rencor, y tiene una memoria muy detallista, y sonríe, y piensa. Y toca sin tocar, y mira sin ver, pero ve más allá. Y quiere lo que todos quieren, pero lo que él solo quiere. Y quiere como la sociedad, y quiere como estereotipo, y quiere en contra de todo eso, y lucha en su interior, y hace lo que tiene que hacer, y hace lo que quiere, hace lo que el cuerpo le pide, y lo que el amor le sugiere, lo que los demás niños creen correcto, y lo que nadie le pide que haga. Ama con pasión, y se está descubriendo a sí mismo. Quiere gritar a los aires que nada le importa, y tiene sus tabúes. Quiere sentir más de lo que siente, pero se conforma. Quiere decir más de lo que dice, y no tiene qué. Tiene una inocencia salida de otro planeta, y está lleno de clichés y estereotipos tan propios de éste. No ambiciona, pero sueña los sueños ajenos. No pregunta más de lo que necesita, y tiene una curiosidad infinita, con un límite claro. Hace lo que le dicen, y lo que quiere. Hace lo que le dicen porque quiere. Cree que quiere lo que le dicen. Tiene una visión propia, y a veces la reemplaza por una ajena adoptada como suya. Tiene principios, pero tiene repuestos. Desea hacer feliz al otro, y sabe cómo pero se olvida cuándo. Alcanza, sobra, y falta. Está seguro y desconfía. Se tiene confianza cuando está seguro, pero duda cuando tiene todo al alcance de la mano. Completa y llena todos los espacios vacantes, como un líquido espeso, tibio y dulce, pero deja siempre una sensación de vacío, ganas de más. Es duro por fuera, y blando por dentro. Es blando por fuera, y duro por dentro. Es uno, y es dos, y es medio. No necesita nada más, y busca un complemento. No pide nada, y da todo. Tiene un egoísmo altruista. Es tan falto de experiencia, que está preparado para salir al mundo ya.
Y uno siente que tiene que educarlo, y dejarlo ser; encontrarlo, y alejarse de él. Uno siente vergüenza de abrazarlo, de lo maduro que es, a pesar de sus cinco años. Y uno quiere enojarse y enfrentarlo, pero se ablanda al verlo, a pesar de su mayoría de edad.
Realmente no puedo esperar a que lo conozcas, a veces creo que solo llegó a mí porque vos te fuiste; quizás es el destino, quizás una causalidad, quizás es una compensación geográfica, quizás una casualidad, quizás es una demostración de lo pequeño que es el mundo.
Espero que estés bien y espero alguna línea tuya pronto. Te quiere,
me gustó mucho
ResponderEliminargracias! qué bonito encontrarte por acá :) (y por allá)
ResponderEliminares excelente! jaj lo escribiste vos? porque esta muy bueno. Soy fran
ResponderEliminarjaja sí, aunque no parezca, te juro que sí :P gracias :)
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