- Le brillaban los ojos, ¿o eran lágrimas? Yo no sé. No sé qué le pasó, de repente se puso colorada, escondió la cara entre las manos y me miraba por entre los dedos con ojos tristes pero sonreía, sí, te juro, era tan raro... Quizás pensó que no me había dado cuenta, estaba tan presente y tan ensimismada a la vez... Me miraba las manos sin ver, como si se acordara de algo... Y encima no hablaba. No quería decir ni una palabra. Recién como a los diez minutos de estar así me habló pero para corregirme un número, yo decía que era 6 y ella empecinada con que era 2. Y al final tenía razón, ¿podés creer? Yo no sé cómo sabía. Además, te soy sincero, no quería preguntarle qué le pasaba, me daba... vergüenza. Hasta que me animé y le pregunté, me salió de un tirón, solo, pero es que ya no aguantaba más, no sabía qué hacer con ella así, yo estaba nervioso, me sentía mal por ella pero no sabía porqué, y ella digamos que tampoco ayudaba mucho, estaba como en trance, una cosa rara. Bueno, pará, la cuestión que le pregunté, y me miró con una mezcla de mirada risueña y sonrisa infantil, se rió y me dijo "quién hubiera dicho... mismo sobrenombre, mismos dedos, mismas uñas, mismo asiento, misma música, misma situación, todo igual, ¿quién hubiera dicho?", y se seguía riendo, ¿vos podés creer? Primero parecía triste y después se reía. En realidad era todo junto. También me dijo que hacía tiempo que nadie la hacía escribir tanto. Y yo no sabía si se refería a mí o a quién. Hasta que en un momento se levantó, se puso a bailar al ritmo -en realidad no bailaba, más bien se movía al compás-, me estiró la mano y me hizo levantarme del sillón, y me abrazó. Me dijo que me quería mucho, y yo cerré los ojos, ¿cómo le decía que yo la quería también? Al final terminé yo todo colorado, pero no por nada, era... la situación, no sé si me entendés. Suena a película romántica pero nada que ver, era todo tan real, se sentía tan real que... era como que estábamos ahí, ¿entendés? No sé cómo explicarte, no importa. Además ojo, todo muy lindo pero yo seguía sin entender nada. Y al final cuando me soltó ya no tenía más esa mirada como perdida, ensimismada, me miró como siempre, como si nada y me dijo "vamos a dar una vuelta en bici que está lindo, ¿dale?", y yo solamente atiné a hacerle que sí con la cabeza, encaró para la puerta y yo la seguí. Y fuimos a dar vueltas por el barrio, pasamos por la plaza, nos quedamos ahí un rato. Y en ningún momento dijo nada sobre lo que le había pasado. Cuando empezó a oscurecer me dijo que me acompañaba a casa, que ya era tarde. Yo le dije que en realidad tenía que ser al revés, ¿o no?, pero me dijo que andando en bici no le iba a pasar nada, total no vive tan lejos. Y cuando llegamos a casa se bajó de la bici, me dio un beso, me dijo "no te olvides, es 2", y se volvió a reír como si nada, agarró la bici y se fue. Yo no sé qué pensar, no sé si volver a preguntarle, o dejarlo pasar, o qué se yo... en fin, no sé qué hacer. ¿Vos qué decís?
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