5 jun 2011

Pequeñas cosas: medialunas

Después de una noche fría, una madrugada en vela y una larga espera, el reloj marca las 7 de la mañana y se abren las rejas; empujo la puerta y, al fin, las medialunas calientes, suaves, y recién salidas del horno son mías.

3 comentarios:

  1. creo que ya dijiste algo así en alguna entrada perdida por ahí... de cualquier manera, qué bueno que te guste (igual, ésta te gustó porque vos te comiste una de esas medialunas jajaja)

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